Málaga, Auditorio Edgar Neville, 9-IX-2022, Concierto Homenaje a Antón García Abril. Víctor Eloy López, director. Javier García Moreno, guitarra. Paula Coronas, piano. Concierto mudéjar para guitarra y orquesta de cuerda, Alba de los caminos para piano y orquesta de cuerda, Canciones y danzas para Dulcinea, de Antón García Abril.
Una lluvia de interrogantes inunda nuestro pensamiento tras escuchar el concierto que nos ocupa: ¿es la música un lenguaje de comunicación viable o es un medio para llegar a lo más profundo del trasfondo humano? ¿Cómo puede un compositor, entendido como un ente creador, llegar -a partir de una célula musical- construir todo un cosmos universal y a la vez tan particular? Estos y otros muchos interrogantes nos asaltaban mientras escuchábamos con máxima atención no sólo las notas que brotaban de los compases de Antón García Abril, sino también cuando se ponía en valor adecuado ese corpus musical con el que el maestro dota a cada uno de sus elementos musicales y los vuelca en un lenguaje musical único. Bien merecido es este homenaje que la Orquesta Filarmónica de Málaga [OFM] y su batuta malagueña, Víctor Eloy López, conjuntamente con los solistas Javier García Moreno y Paula Coronas -ambos malagueños también- ofrecieron su interpretación magistral a uno de los mejores compositores de los siglos XX y XXI.
La complejidad de la obra garciabriliana es tan importante que no puedo dejar de compararla con un gran entramado arquitectónico. Estamos ante un compositor que convierte sus obras en verdadero arte sonoro… No es fácil conseguir que el oyente perciba un lenguaje sonoro claro cuando la dificultad técnica de sus compases exige de los intérpretes una gran capacidad resolutiva, capacidad exhibida, por otra parte, sin temblor ni duda por los músicos que la interpretaron.
El Concierto mudéjar para guitarra y orquesta de cuerdas, compuesto en 1985, fue dedicado por García Abril a Teruel, su ciudad natal, teniendo en cuenta que dicha ciudad fue declarada por la UNESCO «Ciudad Universal» por la conservación de su arquitectura mudéjar. Destacaríamos como una de las dificultades de este bellísimo concierto su gran cantidad de contrastes o combinaciones rítmicas. Se podría decir que García Abril invita a los intérpretes a danzar sus pentagramas a un ritmo tan típicamente español como es el de peteneras –a veces claro y otras no tanto-, convirtiendo este desafío rítmico en un verdadero quebradero de cabeza para los músicos. Las hemiolas se suceden, mientras que la guitarra solista puede estar en tres por cuatro y la orquesta en seis por ocho, por poner un ejemplo de dicha complejidad rítmica. Sin embargo, esta dificultad se ha sabido conjugar a la perfección, como una maquinaria perfectamente engrasada. Gran trabajo realizado por la joven batuta malagueña de Víctor Eloy y extraordinaria su compenetración con los miembros de la OFM, que también supieron entenderse con el nivel técnico de Javier García Moreno. Málaga volvió a brillar en los dedos –esta vez mudéjares- de este intérprete tan apasionado, que posee una técnica tan perfectamente depurada que convirtió en un sencillo juego de niños los dificilísimos compases de la partitura.El Concierto mudéjar es de una enorme expresividad sonora.
Todos los intérpretes cautivaron con una pasión debidamente contenida en algunas frases o mostrando pura explosión en otras. Los tres movimientos de estas bellas páginas mudéjares conectan con la tradición hispana. En el primer movimiento, Moderato, se exponen -a modo de carta de presentación- esas bellas células melódicas que se irán entretejiendo y convirtiendo en claras y directas melodías comunicativas, mientras rezuma un gran lirismo y melancolía, cabalgando hacia un Allegro non troppo donde ya guitarra y orquesta dialogan con pasión y plenitud sonora.
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